Conseguir un inversionista puede ser una gran oportunidad para una empresa que quiere crecer. Sin embargo, antes de entregar su dinero, un inversionista normalmente quiere conocer mucho más que las ventas o la idea de negocio.
Dependiendo del tamaño de la inversión y de las características de la empresa, puede realizar una debida diligencia, es decir, una revisión de la información financiera, jurídica, comercial y operativa del negocio.
Por eso, una empresa que quiere estar preparada para recibir inversión debería tener en orden, entre otros, estos aspectos:
1. Información financiera
El inversionista necesita conocer cómo funciona económicamente el negocio.
Puede revisar ingresos, gastos, deudas, activos, flujo de caja y resultados de los últimos periodos. No se trata únicamente de saber cuánto vende la empresa, sino de entender qué tan sostenible es el negocio y cuáles son sus principales compromisos económicos.
2. Información de los socios y de la sociedad
También es importante saber quiénes son los propietarios de la empresa y cómo está distribuida la participación.
Pueden revisarse los estatutos, certificados, actas, composición accionaria y acuerdos existentes entre los socios.
Una estructura societaria poco clara puede generar dudas sobre quién puede tomar decisiones o negociar la entrada de un nuevo inversionista.
3. Contratos importantes
Los contratos pueden representar tanto oportunidades como riesgos.
Un inversionista puede revisar los acuerdos con clientes, proveedores, arrendadores, distribuidores o aliados estratégicos, especialmente cuando representan una parte importante de los ingresos o de las obligaciones de la empresa.
También pueden analizarse las condiciones de terminación, exclusividades, penalidades y demás obligaciones relevantes.
4. Marca y propiedad intelectual
El nombre con el que una empresa ha construido su reputación puede ser uno de sus activos más importantes.
Por eso, puede revisarse quién es el titular de la marca, si está registrada y qué otros activos de propiedad intelectual existen, como software, desarrollos, diseños o contenidos.
Utilizar una marca durante años no significa necesariamente que esté protegida.
5. Situación laboral
La forma en que la empresa tiene organizada su relación con los trabajadores también puede ser revisada.
Contratos, obligaciones laborales pendientes, procesos, reclamaciones y documentos internos pueden hacer parte de esta revisión.
El objetivo es identificar posibles obligaciones o contingencias que puedan representar un costo para la empresa después de realizada la inversión.
6. Procesos y riesgos jurídicos
Un inversionista también puede querer conocer si la empresa tiene procesos judiciales, administrativos, sanciones, reclamaciones o investigaciones.
Tener un proceso no significa automáticamente que una empresa no pueda recibir inversión. Lo importante es que el riesgo sea conocido y pueda ser valorado antes de tomar una decisión.
7. Obligaciones legales y tributarias
Dependiendo de la actividad económica, pueden revisarse obligaciones tributarias, permisos, registros, protección de datos, obligaciones frente a consumidores y demás requisitos que resulten aplicables.
Una empresa que desconoce sus obligaciones puede representar un riesgo que el inversionista deberá considerar.
La organización empieza mucho antes de buscar inversión
Muchas empresas comienzan a organizar sus documentos cuando ya tienen un inversionista interesado.
Sin embargo, para ese momento pueden aparecer problemas que llevan años sin resolverse: contratos incompletos, conflictos entre socios, marcas sin registrar, documentos laborales pendientes o información financiera desorganizada.
La preparación para recibir inversión comienza mucho antes de la primera reunión con un inversionista.
Una empresa organizada puede identificar sus riesgos con anticipación, corregirlos y presentar su negocio con mayor claridad.
Invertir no es solamente poner dinero en una empresa
Un inversionista también está evaluando qué está adquiriendo, qué riesgos existen y qué tan preparada está la empresa para crecer.
Por eso, mantener organizada la información financiera, societaria, contractual y jurídica no solo sirve para cumplir obligaciones: también puede facilitar futuras oportunidades de crecimiento.
En Ex-Legi ayudamos a las empresas a organizar y revisar sus aspectos jurídicos para que estén preparadas para las decisiones importantes de su negocio.